Es muy importante que los niños estén preparados psicológicamente para poder afrontar un cambio de residencia.

Las mudanzas a otra residencia, ciudad o a cualquier otro país no son sencillas, suponen un cambio radical en la vida de las personas, cambiar de país, de continente, de hábitat… supone todo un reto, pero ese cambio tan drástico afecta sobre todo a los más pequeños del hogar.

Los niños no suelen entender estos cambios, para ellos es muy difícil dejar el entorno conocido en el que se encuentran a gusto. Por eso a la hora de preparar mudanza es necesario ir concienciando a los más pequeños, eliminarles la incertidumbre, hacerles partícipes del proceso de mudanza, todo ello enfocado a facilitarles la transición hacia el nuevo hogar.

Es fundamental informar a los niños lo antes posible de la mudanza, no se debe de esperar a última hora, los niños necesitan un tiempo para asumir el cambio. En caso de que el niño haga preguntas no se le debe dejar sin respuestas. Hay que solventar todas sus dudas de forma positiva y clara.

Hay que mantener siempre una actitud positiva delante de los niños, a los más pequeños les pueden afectar los estados de ánimo de los adultos, por eso hay que mantener siempre un buen ambiente. Es importante transmitir positividad. Que el niño vea únicamente los beneficios del cambio de residencia: más espacio para jugar, nuevos amigos… además de remarcarle que no va a perder a sus amigos de toda la vida.

maleta niño mudanza hogarTambién es importante, en la medida de lo posible, hacer partícipe al niño en el proceso de mudanza. Se pueden buscar sus opiniones a la hora de buscar una nueva casa, un nuevo colegio, o dejarles que ordenen su nueva habitación como ellos quieran… el objetivo es que se encuentren cómodos en su nuevo hogar y en su nuevo vecindario. Todo suma para evitar que el cambio de residencia sea traumático.

Además, una muy buena manera de mantener a los más pequeños despejados y evitar su tristeza es manteniéndoles activos, por eso se recomienda apuntarlos en equipos deportivos,  cursos, campamentos, actividades extraescolares… para que conozcan gente y pasen mejor el mal trago que puede suponer un cambio de residencia.

Tampoco es bueno que el cambio de residencia coincida con algún cambio en la vida del niño; véase: paso de la niñez a la adolescencia… y mucho menos que coincida con problemas de relación entre los padres: separación.

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¿Cómo preparar a los más pequeños para una mudanza?